Arterial y Vascular

Enfermedad Arterial Periférica (EAP)

La enfermedad arterial periférica es una de las afecciones menos diagnosticadas de la medicina cardiovascular, y una que tratamos todos los días en MVM. Si tiene dolor en las piernas al caminar, heridas que tardan en sanar o un diagnóstico de EAP ya confirmado, podemos ayudarle. El diagnóstico, la angiografía y la intervención los realiza el mismo equipo, y los procedimientos se hacen en nuestra propia sala en Kendall.

Nuestra propia salaLos procedimientos se realizan en nuestra sala de procedimientos ambulatorios en Kendall y no en un quirófano de hospital.
Dónde estamosOficinas en Kendall y Homestead, atendiendo a pacientes de todo el condado de Miami-Dade.
Resumen

¿Qué es la EAP?

La enfermedad arterial periférica (EAP) es un estrechamiento u obstrucción de las arterias que llevan sangre a las piernas y los pies. Casi siempre la causa es la aterosclerosis, la misma acumulación de placa que provoca la enfermedad de las arterias coronarias y el accidente cerebrovascular.

A medida que baja el flujo de sangre, los músculos dejan de recibir el oxígeno que necesitan durante la actividad. La primera señal suele ser dolor en las piernas al caminar. En casos avanzados, el flujo queda tan restringido que las heridas no cierran y se puede llegar a perder tejido.

Se calcula que la EAP afecta entre el 12 % y el 20 % de los adultos mayores de 60 años, pero muchos casos pasan desapercibidos porque los síntomas pueden ser leves o confundirse con artritis, con la edad o con problemas de espalda. La EAP también predice con fuerza el infarto y el accidente cerebrovascular, así que diagnosticarla a menudo significa detectar antes el riesgo cardiovascular en general.

Ilustración médica titulada PAD, Peripheral Artery Disease. Una pierna y un pie con las arterias visibles, junto a dos cortes transversales. El primero corresponde a una arteria normal: las paredes sanas están despejadas y son elásticas, y la sangre fluye libremente hacia la pierna y el pie. El segundo corresponde a una arteria con EAP: la acumulación de placa estrecha la arteria y reduce el flujo de sangre, lo que puede causar dolor, calambres, entumecimiento o heridas que tardan en sanar.
Una arteria sana de la pierna está abierta y es elástica, de modo que la sangre llega sin obstáculos a la pierna y al pie. En la enfermedad arterial periférica, la placa se acumula en la pared de la arteria y estrecha el conducto, lo que puede causar dolor, calambres, entumecimiento o heridas que tardan en cerrar.
Síntomas

Síntomas comunes de la EAP.

Los síntomas varían según la gravedad. Muchas personas con EAP en etapa temprana no tienen ningún síntoma.

  • Dolor en la pierna o la pantorrilla al caminar (claudicación) que mejora con el reposo
  • Entumecimiento o debilidad en las piernas
  • Frialdad en la parte baja de una pierna o en un pie, sobre todo al compararla con el otro lado
  • Llagas en los dedos, los pies o las piernas que no cierran
  • Cambios de color en la piel de las piernas (pálida, azulada o rojiza)
  • Pérdida de vello o crecimiento más lento en las piernas y los pies
  • Crecimiento más lento de las uñas de los pies
  • Pulso débil o ausente en la pierna o el pie
  • Disfunción eréctil en los hombres: con frecuencia es una señal vascular temprana
Si esto le resulta familiar

Averigüe qué está limitando su manera de caminar.

Déjenos sus datos y una persona de nuestro equipo le llamará en breve para coordinar su cita.

O llame al 305-279-2621. Por favor no incluya detalles médicos en este formulario.

Descartar causas

¿Es la circulación, la espalda o los nervios?

Después de los sesenta, el dolor de piernas casi siempre se atribuye a la artritis, a la edad o a la espalda. A veces es cierto. Pero la mala circulación produce un patrón propio, y es el que más se pasa por alto, lo que explica en buena parte por qué la EAP tarda tanto en diagnosticarse.

Nada de lo que sigue sustituye una exploración médica. Solo pretende indicarle si vale la pena hacer la pregunta.

La circulación. El dolor aparece después de caminar una distancia bastante predecible, se localiza en el músculo de la pantorrilla o del muslo, y cede a los pocos minutos de detenerse. No hace falta sentarse: basta con quedarse de pie.

La columna. El dolor también aparece al caminar, pero quedarse de pie no ayuda mucho. Sentarse o inclinarse hacia adelante sí. Muchas personas notan que pueden empujar un carrito de compras mucho más lejos de lo que caminan sin él.

Los nervios. Ardor, hormigueo o entumecimiento en lugar de calambres. Suele empeorar por la noche al estar acostado y no guarda relación clara con lo que haya caminado. Es frecuente en la diabetes, y es fácil dar por hecho que esa es toda la explicación cuando la circulación también está afectada.

Las articulaciones. Dolor en la rodilla o la cadera en sí, más que en el músculo, rigidez a primera hora de la mañana, y peor al apoyar el peso.

Estas causas se superponen, y muchos pacientes tienen más de una a la vez. Lo útil es que la circulación se comprueba rápido. Una medición de presión en el tobillo toma unos minutos en la consulta y basta para plantear la duda o descartarla.

Arterias o venas

¿Arterias obstruidas o venas obstruidas?

Los pacientes usan estas dos expresiones como si significaran lo mismo, y es una de las confusiones más frecuentes que vemos. La diferencia importa, porque los dos problemas se tratan de forma distinta.

Las arterias obstruidas son el problema en la enfermedad arterial periférica. Las arterias llevan la sangre desde el corazón hasta las piernas y los pies. Cuando la placa las estrecha, pasa menos sangre y la pierna se queda sin oxígeno. Eso es lo que causa los calambres al caminar, las heridas que no cierran y la sensación de pie frío.

Las venas obstruidas son otro problema. Las venas devuelven la sangre al corazón. Cuando dejan de funcionar bien, la sangre se acumula en la pierna en lugar de regresar, lo que causa hinchazón, dolor, pesadez, venas varicosas e insuficiencia venosa, y a veces un coágulo (trombosis venosa profunda).

Ambos pueden afectar la misma pierna, y algunos pacientes tienen los dos. Si no sabe cuál de los dos tiene, para eso es la consulta. Un ultrasonido y una medición de presión en el tobillo responden la pregunta en una sola cita.

Factores de riesgo

Quién tiene mayor riesgo.

  • Fumar (actualmente o en el pasado): el factor de riesgo modificable más importante
  • Diabetes: aumenta mucho el riesgo y la gravedad de la EAP
  • Presión arterial alta
  • Colesterol alto
  • Más de 50 años, sobre todo después de los 65
  • Antecedentes familiares de EAP, enfermedad del corazón o accidente cerebrovascular
  • Enfermedad renal crónica
  • Vida sedentaria
Cuándo actuar

Cuándo consultar a un especialista vascular.

  • Dolor en las piernas al caminar que mejora con el reposo
  • Cualquier llaga en las piernas o los pies que no cierre
  • Un diagnóstico reciente de EAP que quiera revisar
  • Un hallazgo en imágenes (tomografía, resonancia, ultrasonido) que sugiera enfermedad arterial
  • Una recomendación de amputación: por favor busque una segunda opinión antes de programarla

Si sus síntomas ponen en riesgo la extremidad (frialdad repentina, dolor intenso, cambios de color) llame a nuestra oficina de inmediato o acuda a la sala de emergencias más cercana. Para todo lo que no sea urgente, atendemos consultas vasculares para pacientes nuevos en Miami-Dade, en nuestras oficinas de Kendall y Homestead, y programamos esas citas con prontitud.

Nuestro enfoque

Cómo trata MVM la EAP.

Los pacientes y los médicos que nos refieren eligen MVM para la EAP porque ofrecemos todo el recorrido bajo un mismo techo: diagnóstico, intervención y seguimiento a largo plazo.

  • Programación rápida. Los pacientes nuevos con EAP se programan con prontitud, y los síntomas que ponen en riesgo la extremidad pasan al frente de la agenda.
  • Estudios vasculares en la consulta. El índice tobillo-brazo (ITB) y el ultrasonido Doppler se hacen en nuestra oficina, sin una cita aparte de imágenes y con resultados en la misma visita.
  • Sala endovascular. La angioplastia, la colocación de stents y la aterectomía se realizan en nuestra sala de procedimientos de Kendall: de forma ambulatoria, mínimamente invasiva y en un entorno dedicado a lo vascular.
  • Programa de preservación de la extremidad. Muchos pacientes a quienes se les ha dicho que necesitan una amputación son candidatos a revascularización. Aceptamos de forma habitual referencias de segunda opinión de médicos de atención primaria y de otros especialistas.
  • Cuidado coordinado de heridas. Trabajamos con especialistas en podiatría y en cuidado de heridas de todo el sur de la Florida para los casos avanzados o que no cierran.
  • Un solo equipo, todo el recorrido. El equipo que le diagnostica también realiza sus procedimientos y maneja su seguimiento, de modo que su atención no se reparte entre varias prácticas.
Diagnóstico

Cómo diagnosticamos la EAP en MVM.

La mayoría de los pacientes sale de su primera visita con un diagnóstico claro y con un plan.

  • Historia clínica y exploración dirigidas: incluida la revisión de pulsos y la valoración de la piel y las heridas
  • Índice tobillo-brazo (ITB): una prueba rápida y no invasiva, hecha en la consulta, que compara la presión arterial del tobillo con la del brazo
  • Ultrasonido vascular: imagen Doppler de las arterias de la pierna, realizada en nuestra oficina en la misma visita cuando está indicada
  • Imágenes avanzadas cuando hacen falta: angiotomografía (angio-TC) o angiorresonancia (angio-RM) para mapear la enfermedad antes de un procedimiento
Tratamiento

Opciones de tratamiento.

La EAP se puede tratar en cualquier etapa. El plan depende de la gravedad, de la anatomía y de sus otras condiciones de salud.

Estilo de vida y manejo médico

La mayoría de los pacientes con EAP se beneficia de un programa estructurado de caminata, de dejar de fumar y del tratamiento médico, que incluye antiplaquetarios, estatinas, control de la presión arterial y buen manejo de la diabetes. Muchos pacientes mejoran de forma notable solo con un manejo constante.

Procedimientos mínimamente invasivos

Cuando el tratamiento médico no basta, o cuando la circulación de la extremidad está en riesgo, ofrecemos procedimientos endovasculares en nuestra sala de procedimientos de Kendall:

  • Angioplastia con balón: abre el vaso estrechado
  • Colocación de stent: mantiene el vaso abierto a largo plazo
  • Aterectomía: retira físicamente la placa

Son procedimientos ambulatorios que se realizan a través de un punto de acceso pequeño en la ingle o en el brazo. La mayoría de los pacientes vuelve a casa el mismo día.

Recuperación

Se recomienda caminar de forma ligera dentro de las primeras 24 horas. La mayoría de los pacientes retoma sus actividades diarias normales en 2 o 3 días, y se posponen 5 a 7 días levantar peso y conducir. Le vemos a las 2 semanas para revisar el punto de acceso y las imágenes, y después espaciamos las citas según cómo vaya todo.

Preguntas comunes

Preguntas frecuentes sobre la EAP.

¿Qué tipo de médico trata las arterias obstruidas de las piernas?

Las arterias obstruidas de las piernas las tratan médicos con formación en intervención vascular, casi siempre cardiólogos intervencionistas y cirujanos vasculares. Más que el título, lo que importa es si el médico realiza angiografía e intervención de las extremidades inferiores con regularidad, y si el diagnóstico y el tratamiento ocurren en la misma práctica en lugar de repartirse entre varios proveedores. En MVM, la evaluación, las imágenes y la intervención las maneja el mismo equipo en Miami-Dade.

¿La EAP se puede revertir?

La EAP en sí no suele revertirse, pero muchas veces sí se puede restablecer el flujo de sangre mediante cambios en el estilo de vida, medicamentos y, cuando está indicado, procedimientos mínimamente invasivos. La mayoría de los pacientes nota una mejoría importante en el dolor, en la distancia que puede caminar y en la cicatrización de las heridas una vez que hay un plan adecuado.

¿Puedo evitar la cirugía para la EAP?

Muchos pacientes con EAP se manejan sin ningún procedimiento. Cuando hace falta uno, casi siempre es un tratamiento endovascular ambulatorio y mínimamente invasivo, no una cirugía abierta. Usamos la opción menos invasiva que resuelva el problema.

¿La EAP aumenta mi riesgo de otros problemas?

Sí. La EAP es una señal de aterosclerosis en todo el cuerpo, así que las personas con EAP también tienen mayor riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular. Tratar la EAP incluye atender esos riesgos generales, y en parte por eso el equipo indicado es un especialista cardiovascular.

¿Con qué frecuencia necesitaré seguimiento?

La mayoría de los pacientes estables con EAP se ven cada 3 a 6 meses. Después de un procedimiento, el seguimiento es más frecuente al principio y luego se espacia. Coordinamos de cerca con su médico de atención primaria.

Me dijeron que necesito una amputación. ¿Qué debo hacer?

Busque una segunda opinión antes de programarla. Un porcentaje importante de los pacientes a quienes se les dice que necesitan una amputación son candidatos a procedimientos endovasculares que salvan la extremidad. Atendemos rápido las referencias de segunda opinión: llame a nuestra oficina y dígale al equipo que se trata de una consulta por isquemia crítica o por amputación.

Para pacientes

Solicite una consulta por EAP.

Programamos a los pacientes nuevos con prontitud. Traiga cualquier imagen previa, su lista de medicamentos y un resumen escrito de sus síntomas.

Teléfono: 305-279-2621
Qué traer: imágenes previas, lista de medicamentos, cronología de los síntomas

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Para médicos que refieren

Envíenos una referencia por EAP.

Programamos las referencias de rutina con prontitud y pasamos al frente de la agenda los síntomas que ponen en riesgo la extremidad. Enviamos el reporte de vuelta a su oficina sin demora.

Línea directa: 305-279-2621
Fax: 305-598-3190
Expedientes a: info@mvmcardio.com

Proceso de referencia